Saturday, October 16, 2004

Esto es lo que sucedió ayer en la noche:

Saqué mi reliquia para jugar con ella y fue ella la que me enclaustró en esta vitrina de oro en la que sigo. El papel de las reliquias es tristísimo: permanecen, ahí, empolvadas, intocables, inamovibles, como trofeos, para el orgullo ajeno.

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